Si la alimentación es salud ¿porqué intentamos ahorrar en la cesta de la compra? ¿hemos pensado cuánto gastamos en otros productos menos necesarios para nuestro bienestar y nuestra salud? La salud no tiene precio.
Deberíamos tener presente que existe una serie de factores que no quedan reflejados en el precio final del producto convencional, como correspondería a la protección medioambiental (contaminación de suelos, agua y aire), al bienestar animal, que en su conjunto suponen unos costes ambientales, y que conjuntamente con los costes sanitarios tanto de los agricultores como de los consumidores (futuros gastos médicos), harían que dichos alimentos convencionales fuesen muchísimo más caros. En la actualidad es el conjunto de la sociedad quién se hace cargo de todos estos costes. Podemos afirmar que mediante la producción de alimentos ecológicos se está instaurando un modelo de “Bajo Coste Social” al recaer tanto el beneficio medioambiental como el sanitario sobre la sociedad en su conjunto.
En definitiva con el modelo de producción ecológico se defiende una agricultura de calidad, que respete el medio ambiente y la salud, y profundamente comprometido con el desarrollo sostenible del mundo rural y urbano.